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2 ene 2017

Año Nuevo, Nuevas Reflexiones

Siempre hago balance cuando el año se acaba. Unas veces lo comparto con vosotros total o parcialmente y otras me lo guardo para mí. Pero siempre lo escribo para ordenar ideas y poner cada cosa en su sitio. Me ayuda pensar en lo malo, o más bien en lo que aprendí de lo malo. Y también me gusta recapitular lo bueno, para ser agradecida con la vida y que el poso que deja sea el adecuado.



Pero este año me cuesta, no puedo. Este año, a pesar de ser el año del nacimiento de mi segundo hijo, de mi parto respetado, de mi maternidad disfrutada como nunca, de la increíble experiencia que supone ser testigo de la relación entre hermanos de mis dos hijos, a pesar de todo esto, que es mucho, hay cosas que pesan especialmente.



No quiero ser desagradecida, soy consciente de la inmensa suerte que tengo y puedo escribir sin temblarme el pulso que soy feliz. Pero hay cosas que necesitan más tiempo de cocción. No porque lleguen las uvas voy a estar sí o sí preparada para analizar, desglosar y calcular el saldo positivo o negativo que dejan.

Hay ausencias, decepciones, cambios, metas conseguidas y no conseguidas, hay demasiadas cosas todavía en ebullición dentro de mí. Así que mi balance se pospone. Y mi primer propósito de año nuevo es sencillo: respetar mi ritmo, el ritmo de mis hijos y de mi familia y dejar que las cosas fluyan. Sin presiones, sin lastres, y disfrutando el camino.



Creo que 2017 no va a ser especialmente fácil pero sé que las dificultades las superaremos con la alegría del que quiere y se sabe querido. Porque al fin y al cabo, y perdonadme que me ponga tan profunda, lo que verdaderamente da sentido a las cosas es eso. 

¡Así que os deseo para este 2017 que queráis mucho y que os quieran mogollón!


5 dic 2016

4 Jugueterías Diferentes en Madrid

Antes de que naciera el cacahuete ya tenía una cosa clara en cuanto a los juguetes para niños:

¡No entraría en casa nada de "plasticorro"!

Serían piezas de materiales y diseños cuidados y bien trabajados, originales (y súuuper monos) y que, sobre todo, dieran pie a la imaginación. Obviamente tuve que desterrar esa idea. Al final el plastico, el merchandising, y las pilas entraron (arrasaron) como no podría ser de otra manera. Pero siempre que busco algo un poco más especial no me importa gastar algo más y que sea un juguete diferente, duradero, de buenos materiales y bien pensado para la diversión y también el aprendizaje de mis pequeñuelos. 

A través de internet tenemos todo un mundo de posibilidades, pero hoy os quiero enseñar 4 lugares en Madrid para que no solo puedas comprar, sino que también puedas ver, tocar y probar, contar con un buen asesoramiento y, además, vuestros hijos alucinen ;)

El Lobo Feliz


Desde hace 6 años en El Lobo Feliz, con sus dos tiendas en el centro, nos pone al alcance de la mano juguetes de todo tipo: construcciones, puzzles, juegos de imitación, muñecas, peluches... Con el lema "somos lo que jugamos" seleccionan productos de calidad y se nota que les gustan la madera y lo vintage. Nosotros siempre vamos al local que tiene en la calle San Mateo. Un lugar espacioso donde se respira tranquilidad y donde los niños pasarán un rato genial.

El Lobo Feliz


Paseando por el Barrio de las Letras te encuentras de repente en una esquina una tiendita muuuuy especial llena de tesoros: Kamchatka

Kamchatka


"Juguetes de verdad" es el lema de sus dueños, una pareja que lleva más de 10 años trabajando productos ecológicos y sostenibles con proveedores europeos. Son juguetes de materiales nobles, de fabricación socialmente justa y que nunca llevan pilas! Madera, trapo y plástico 100% reciclado y sin tóxicos...

Kamchatka


Te podrías pasar horas allí entre juegos y también libros, ya que tienen una sección bastante amplia de cuentos.

Sin duda su dueña logra que termines de enamorarte del sitio con su simpatía y profesionalidad. Escuchándola te das cuenta del cuidado y cariño que ponen en la selección de sus productos. No te venden nada de lo que no estén absolutamente convencidos.

Cambiando un poquito de tercio, tengo que incluir en este listado un lugar muy especial para mí. La juguetería Así, que empezó como Juguetes Sanchez Ruiz en los años 40. Son muñecos de colección de fabricación propia y española.



Desde bien pequeña recuerdo ir por la Gran Vía, pararme y pegar la nariz en el cristal de su enorme escaparate. Millones de muñecas preciosas con sus trajecitos a medida. Muñecas de todas las razas y colores, desde bebés llorones a niñas con coletas con un gran repertorio de vestidos, abrigos, medias, zapatitos... Sus peluches tampoco te dejaban indiferente. Animales de un realismo genial, suaves y de todos los tamaños. Era mi paraíso particular. Por supuesto tengo varias muñecas de allí que conservo como oro en paño.



Esa tienda que yo recuerdo, desgraciadamente ya no existe (gracias al final de la Ley de Arrendamientos Antiguos), pero tienen otras 3 en Madrid y un rincón en la sección de jueguetes de El Corte Ingles.

Y si lo que os vuelve locos son los coches, como es el caso del cacahuete, no os podéis perder esta tiendita de la calle Barquillo: Macchinine

Macchinine


Coches de todo tipo y condición. Hay reproducciones de todos los modelos de coche que podías imaginar y con precios desde los 2,50€ hasta los 500€

Macchinine


Esas vitrinas abarrotadas de coches de carreras, furgonetas, camiones de bomberos, turismos de todos los modelos (si no tienen alguno en concreto te lo consiguen) son un sueño para cualquier niño.

Sus Majestades de Oriente están ya a la vuelta de la esquina y estoy segura de que estos 4 sitios entran dentro de su itinerario, je, je, je. Si queréis darles alguna idea más, será muy bien recibida ;)



15 nov 2016

Calendarios de Adviento: Buscando Inspiración

Como las grandes, y no tan grandes, superficies ya están gritando a los 4 vientos, la Navidad ya se acerca. La decoración y los dulces típicos navideños cada vez se adelantan más y no será raro que algún año de éstos nos encontremos poniendo el árbol antes de la vuelta al cole. Que conste que a mí estas fiestas me encantan, pero cada cosa a su debido tiempo. Igual que me gusta celebrar mi cumpleaños cuando lo es, me gusta celebrar la Navidad cuando es Navidad, parece lo obvio, ¿no?

El caso es que con tantas prisas a veces se nos olvida que antes de estas fiestas está el Adviento. La palabra viene de advenimiento, venida, y es una época en la que todos los cristianos de las distintas religiones se preparan para la llegada del Niño Jesús. Esta época tiene unas tradiciones para vivir en familia realmente bonitas que a mí me encantan, en concreto dos.

Por un lado la Corona de Adviento, que mucha gente tiene en casa en Navidad sin saber ni para qué se usa ni qué simboliza, pero eso se lo dejo a la wikipedia ;)

Y por otro lado, el Calendario de Adviento. Tradición que proviene de la Alemanía de finales del siglo XIX y que viene a ser una cuenta atrás desde el primer día de diciembre hasta el mismo día de Nochebuena (aunque algunos incluyen también el 25). Es habitual verlos de cartón con chocolatinas en cualquier supermercado, pero realmente existe una variedad increíble de calendarios y hasta verdaderas obras de arte. Normalmente cada día se descubre un dulce o chocolatina, pero también pueden contener algún regalo sencillo, un papelito con un buen propósito para cada día, un plan divertido para hacer en familia... ¡imaginación al poder! Se trata de hacer emocionante la espera y de que nos recuerde cuánto falta para la fiesta de Nochebuena.

Este año me apetecía mucho hacer uno para disfrutarlo con el cacahuete (el minicacahuete de poco se entera todavía). Así que he estado buscando inspiración y he encontrado muchas ideas, tanto para comprarlo ya hecho, sólo a falta de poner las sorpresas, como para hacerlo casero. Os dejo por aquí algunas de estas ideas por si os animáis. 

Si no queremos complicarnos la vida y lo nuestro es ir a cosa hecha, pero además lo queremos bien bonito ¿que os parecen estos dos calendarios de un par de sitios muy conocidos?

1/2

Precisamente en Zara Home hacían una propuesta graciosa a base de cubitos de zinc que ¿por qué no? puede ser una buena opción:

Quizá nos guste algo más casero pero al mismo tiempo muy fácil y rápido de hacer. Este es mi caso y yo me he centrado en dos opciones muy sencillas al alcance de todos.- Podemos recurrir a las bolsitas de papel:

1/2/3

- O bien, si nos gustan las manualidades y además queremos hacer partícipes de la fabricación a los peques de la casa, hay un montón de ideas para hacerlos usando rollos de papel:
1/2/3/4
Finalmente aquí os dejo también el tutorial de un calendario muy divertido a base de rollos de papel que ha hecho un amiguito del cacahuete con su mamá. Yo ya os enseñaré por Instagram el resultado final del nuestro, que os adelanto que será muuuy sencillito.


Y vosotros ¿os animáis a compartir el vuestro?
29 ene 2015

Un año, un reto y muchos libros: #retoliluleo

Parece que ya se acaba el primer mes del año. El mes de "la cuesta", de la nieve, de las rebajas, de los comienzos y de los buenos propósitos. Yo hice mi lista de propósitos, pocos y concretos para ser realista y poder cumplirlos. Uno de ellos era leer más.


Siempre he sido muy aficionada a la lectura. He tenido la suerte de crecer en una familia donde todos leían mucho y ya sabemos que los niños imitan lo que ven. Desde que he sido madre la cosa ha cambiado mucho, saco ratos muy cortitos que al final gasto chafardeando por internet, prensa, redes sociales, blogs... No digo que eso esté mal, pero echo muuuucho de menos mis ratos de lectura, de la de verdad.



Así que me propuse sacar más tiempo, encontrar esos momentos tontos que al final se van en cosas muy poco productivas y que no aportan nada. Apagar la tele antes por las noches, aprovechar el transporte público sin sucumbir al 4G del móvil, organizarme mejor con la casa para que en cuanto el cacahuete duerma su siesta, sacar el libro... Esta última está en proceso; pensé que al ser madre automáticamente te convertías en buena ama de casa, pero no, sigo siendo un caos.

Andaba con todo esto en la cabeza cuando me encuentro un día con un post de Marialu de Starenrojo. En él habla del reto que se han propuesto un grupo de amigas y blogueras que se autodenominan de manera divertida las lilus. El reto, denominado #retoliluleo, consiste en leer a lo largo de este año un mínimo de 25 libros que deben corresponder a unas categorías muy originales y en algunos casos muy surrealistas que no sé cómo podré cumplir. Podéis leer las condiciones aquí. Y el lema que han elegido no puede hacerme más gracia:

Me apunté al momento, porque me parece divertido fomentar de esta manera un hábito tan sano y enriquecedor. Al final de año, veremos que ha salido.



Os animo a uniros o, al menos, a tener vuestro propio reto que os motive para encontrar tiempo entre tanto correr y correr.


24 dic 2014

#AmigoInvisibleHC

Como siempre por estas fechas llegan las celebraciones de Amigo Invisible. Este año he tenido la suerte de participar en uno muy especial, el de las alumnas de los cursos de Hello! Creatividad. Os conté un poquito del curso que hice en este post. El caso es que H!C no se acabó para mí cuando acabé el curso, ya que todos los alumnos, la gran mayoría mujeres, tenemos una comunidad creada donde abunda el buen rollo y el talentazo, ¡es un gusto!.

Como comprenderéis era todo un reto, ya que la mayoría de los alumnos, o más bien todos, son la creatividad hecha persona. Así que había que dar la talla.

A mí me toco regalar a María de Figúrate, que hace unas cosas monísimas que podéis ver en su web. Y pensé en que con el ajetreo navideño, en algún momento le apetecería una tarde de desconexión en casa con su marido y su preciosa nena. Así que les preparé una merienda muy especial.

Hice unas chip-cookies, que espero que duraran bien hasta su destino, y las metí en una caja de lata con motivos muy invernales.

Preparé un par de servilletas de tela atándolas con un lazo de cuerda rojo y, para darle un toque cálido a la merienda, una casita de cerámica blanca con una lucecita dentro.

Quería añadir unas chocolatinas en un bote bonito, que luego pudiera reutilizar. Así que hice un bote con tapa de conejito, como ya os enseñaba en el post de reciclaje de frascos de cristal. Dentro puse unas monedas de chocolate... ñam!

Por último le escribí una tarjeta navideña con un Papá Noel simpático para felicitarle estas fiestas y en ella metí también una tarjeta con todo el contenido del paquete.

Reciclé una caja de cartón, que por su compartimentación me venía perfecta para que todo llegase sano y salvo. La forré con un papel de lunares y la até con cuerda natural.

Disfruté mucho pensando y preparando el regalito para María, así que espero que ella lo disfrutara también al recibirlo :)

Por otra parte, yo recibí mi paquete también de parte de una amiga invisible de lujo, Yolanda de Fórmulas y Dreams.

Con un packaging muy bonito y una tarjeta hecha a mano que me chifló venía un regalo con el que Yolanda no pudo estar más acertada. Como ya intuiréis si me conocéis mínimamente, me encantan las manualidades y mi amiga invisible me regaló el ultimo libro de Chris Bravo, Craftmanía.

Es un libro toooodo enterito de proyectos craft y además con una maquetación super cuidada y fotografías preciosas (hechas, por cierto, por de Lucía Marcano, fotógrafa a la que sigo desde hace tiempo ¡y que me encanta!). ¡Un gustazo para una craftadicta como yo!

Sólo me queda dar las gracias a mi amiga invisible por su paquete tan chulo, a Sofía por organizarlo todo, a todas las participantes por poner tanta ilusión y ganas y a las chicas de Hello! Creatividad por darnos la oportunidad de pertenecer a esta comunidad de personas con las que compartir inquietudes y experiencias como ésta. 

Si queréis ver más regalitos de este Amigo Invible, podéis seguirlo en Instagram con el hashtag #AmigoInvisibleHC y curiosear, que merece mucho la pena. También algunas de las participantes publicarán hoy o en estos días un post enseñándonos sus regalos.

¡Feliz Nochebuena!


12 dic 2014

The Hovse, mucho más que una Casa


Con la Navidad llegan los Mercadillos Navideños (o Pop Up Stores, que queda más cool) que tanto me gustan y que suponen una dura prueba de auto-control para la consumista que llevo dentro.



Son tiendas efímeras que suelen reunir pequeñas marcas y artesanos en un mismo espacio de manera que nos facilitan el acceso a otro tipo de regalos de cara a la fiestas.



La semana pasada estuve en The Hovse, una pop up store montada por la agencia Better y que tiene lugar en una casa señorial de 3 plantas en pleno barrio madrileño de Chamberí. Nada más entrar, el pequeño hall con sus espejos, las escaleras alfombradas y el ascensor revestido de madera con el enrejado de hierro tan típico de las casas antiguas, te introducen en una atmósfera genial.

Recorriendo habitación tras habitación puedes encontrar más de 60 marcas de productos de diseño de todo tipo, desde ropa hasta juguetes pasando por papelería y decoración.


Y entre cosa bonita y cosa bonita puedes asomarte a sus balcones o aprovechar para tomarte algo rico en el espacio que tienen de restauración. Allí cuentan con la presencia de La Cantina del Huerto de Lucas y Ma Petite Creperie ¡todo un lujo!

Os aseguro que yo no sabía donde mirar ¡lo quería todo! Estuve dando vueltas tanto tiempo que al final me tuve que marchar sin tomarme algo, tendré que volver ;)

Os lo recomiendo mucho si andáis por la capital. Están en General Arrando 40 hasta el 24 de diciembre.

¿Conocéis más mercadillos? ¡Se aceptan sugerencias!


28 nov 2014

Ideas para Navidad, mi wish list personal

Ya está asomando a lo lejos la Navidad y antes de que nos queramos dar cuenta el de rojo y los tres de sangre azul están en nuestras casas.

Como estos señores tienen mucho trabajo en estás fechas y los pobres no llegan a todo, hay que facilitarles la labor escribiendo una carta con tiempo. Si sois de los que, a la hora de la verdad, os cuesta dar ideas, os doy unas cuantas que he visto por la red. Las fotos no son mías y tenéis los links de cada cosa debajo de la foto.

1. Un Nacimiento inspirado en las muñecas matrioskas, no me digáis que no es simpático. Es de Kmfamily, tienda lleeeeena de cosas preciosísimas de diseño retro y nordico.

2. Esta guirnalda me tiene loca, iría genial en el cuarto del cacahuete. Es de Bel&Soph

3. Gafas de sol de Mr. Boho. En invierno parece que nos olvidamos un poco de este accesorio, pero para mí es fundamental todos los días soleados del año!

4. Cómo no, MamaBird tenía que tener su huequito aquí. Esta bolsa de fin de semana es preciosa y muy alegre, me encanta.

5. Cuatro clásicos de la infancia (Heidi, Little Women, A Little Princes y Anne of Green Gables) en una edición chulísima de Riffle Paper. Los podéis encontrar en La Librairie, una librería de las de antes que si vivís en Madrid tenéis que conocer.

6. Las carteras de Poketo, ya sean las más famosas en plástico o estas otras con un diseño forestal muy invernal son un acierto seguro.

7. Notición de la temporada: Babaa ahora diseña también para adultos. Sus jerseis de lana 100% ecológica y española son un caprichazo que algún día me pienso dar, tanto para mí como para el enano. 

8. Tampoco podía faltar para completar el ambiente navideño en casa, la vela Hola Navidad de Olivia Soaps. Totalmente natural, sin parafinas y que huele... mmmm.....

No quería dejar pasar la ocasión para contaros que MAOWdesign ha puesto a la venta unos packs de 10 postales navideñas realizadas por 10 ilustradoras españolas (entre las que se encuentra Esther Gili, que es la bomba y cuyo blog, 39 Semanas, os recomiendo muy mucho) en colaboración con Selfpackaging y cuyos beneficios íntegros serán donados a Caritas. En estas fechas se envían muchas tarjetas y éstas son reeebonitas y solidarias ;)



Espero que os haya servido de inspiración. ¿Tenéis algún capricho para vosotros o alguna idea original para regalar en estas Navidades? ¡Compartidla conmigo, please!




31 jul 2014

Comida para dos: descubriendo restaurantes en Madrid


Hace tiempo que el padre del cacahuete y yo decidimos reservar la comida de los viernes para nosotros solos. Los dos terminamos de trabajar pronto y tenemos margen hasta la hora de salida de la guarde, así que decidimos que nos merecíamos una comida fuera, sin tener que cocinar ni fregar y sin el peque. ¡Tener una conversación de adultos relajada y normal es todo un acontecimiento para nosotros!

Además queríamos aprovechar para conocer sitios nuevos, esos que ves que todo el mundo recomienda en Instagram y que dices ¿y cuándo podré escaparme yo?

Uno de los sitios que descubrimos y que nos gustó mucho es Le Cocó. En pleno barrio de Chueca, con una decoración sencilla, mezclando la madera natural y las piezas vintage, te hacen sentir muy a gusto; si te descuidas ¡te pasas allí la tarde entera!
La cocina no cierra en todo el día y la carta está llena de platos sencillos y tradicionales de la dieta mediterránea a muy buen precio.


Para empezar te reciben con un cubo de mantequilla y pan recién hecho. Y lo del cubo es literal, te dan un cubo de 3 o más litros. Imaginaos mi cara. Con eso a mí ya me han ganado, porque es una de las cosas que más me gustan cuando como fuera: el pan con mantequilla mientras esperas. Soy sencilla en gustos, je, je.


La comida que pedimos nosotros estaba muy buena y bien presentada, salvo la lubina en papillote que me la pusieron en el mismo estuche de plástico donde se cocina y eso será muy moderno, pero me pareció raro. En cualquier caso estaba también buenísima.


De postre tienen gran variedad de tartas caseras y yo me decanté por la tarta de la abuela de toda la vida. Me dijeron que estaba hecha por la abuela de una de las chicas de allí, así que no dudé y acerté, riquísima! :)

Bueno, pues ya sabéis, si queréis comer bien en un sitio muy agradable y céntrico, apuntaos Le Cocó en la agenda, que os va a gustar.

Y si tenéis sugerencias que hacerme para seguir descubriendo sitios chulos los viernes... decídmelas, que a la vuelta de vacaciones seguiremos con esta sana costumbre.
22 jul 2014

Haz tu propia Lámpara de Estrella y lúcete


Ya estoy de vuelta por aquí y vengo a enseñaros cómo hacer una lámpara muy original para decorar ese rincón soso de la casa y además tener una bonita luz de ambiente.

La entrada de mi piso es un poco oscura y hace tiempo que quería poner una luz más acogedora que los halógenos del techo. Además quería incorporar un elemento decorativo en la repisa del perchero. Quería jugar con la combinación blanco y negro, la madera natural y un diseño sencillo y un poco retro.

Para ello tenía fichadas desde hace tiempo unas lámparas de estrella con varias bombillas de las de filamento incandescente del estilo de la de este link. La cuestión es que no encontraba el tamaño, el material, ni el precio que me convenciese. El "bueno, bonito, barato" a veces, o casi siempre, es complicado.

Así que cuando estuve en Puntomom, el evento del año en Asturias, Carol de Hadas y Cuscus me dio una idea genial. Nos enseñó cómo hacer un cabecero con unos listones en 15 minutos y yo de repente visualicé mi lámpara. Cuando le propuse al padre del cacahuete que me ayudase (con la brico soy un poco pato) me miro raro al principio, pero al final aceptó el reto, jur, jur ;)



Os cuento cómo lo hice. Necesitamos:


Todas estas cosas las podéis encontrar en Leroy Merlin, que no me patrocina ni me regala ná :P Bueno, las bombillas las encontré por casualidad en Hema. Son bombillas de máquina de coser, ya que son de 7W (al llevar 6 bombillas necesitaba poca potencia) y del tamaño que yo quería. También podéis usar una guirnalda de luces led, que os venden casi en cualquier ferretería y para la que os bastará hacer unos agujeros con una broca gordita para que pasen las bombillas.

El friso de madera que yo cogí es el más sencillo que había. Pino sin tratar y no muy grueso. Las lamas para friso te las suelen vender de varios metros de largo, así que yo pedí que me las cortaran a 36cm, pero esto depende del tamaño que quieras para tu lámpara.

1. Empecé montando la base encajando las lamas de friso con un poco de cola para que la unión fuera más firme.
2. Hice un bastidor con cuatro listones simples de madera, algo más cortos que los del friso, atornillándolos con 4 ingletes en las esquinas y lo fijé con cola también por detrás a la base.
3. Dibujé la estrella con un lápiz y señale dónde quería mis bombillas. Con el taladro y una corona de la misma medida que los casquillos de las bombillas mi paciente maridín hizo los agujeros y los lijó.



4 y 5. Después de la sesión de lija pinté la estrella de blanco y los agujeros de negro. Usé pintura Chalk Paint que ahora es un vicio para mí. Os hablé de ella en el post del capazo :)
6. La instalación eléctrica, cómo no, se la dejé a maridín, pero porque le encanta trastear, que con esto sí me atrevía yo, jeje. Es una instalación básica de 6 bombillas en serie con un interruptor, no tiene más. Fijamos los casquillos con silicona.

Al final tapamos la trasera con un contrachapado para que no se vieran los cables, pero esto no es imprescindible, ya que esa parte queda contra la pared.

Y éste fue el resultado:


Estoy muy contenta finalmente con mi nueva lámpara de estrella y os animo a que, si os atrevéis, pongáis en práctica la idea, ya sea para hacer una lámpara, un cartel chulo o... ¡un cabecero como hizo Carol! Enseñadme el resultado, ¡eh! ;)