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8 nov 2016

De Segundos Hijos, Revoluciones Personales y Divagaciones Varias

Hace 6 meses que nació el Cacahuete pequeño. Sólo un día después de mi última entrada en el blog salíamos pitando para el hospital. La madrugada siguiente nacía mi segundo hijo y con él una nueva revolución.


Cuando tienes tu primer bebé todo tu mundo se pone patas arriba y cambia algo muy dentro de ti. Con el tiempo las cosas se van recolocando, te vas reconociendo a ti misma otra vez, recuperas un poco de individualidad, que no independencia, y te encuentras muy a gusto en tu nuevo 'yo' de madre. Por lo menos así fue como me ocurrió a mí.


Pero entonces llega tu segundo retoño y, ay, viene una nueva revolución. En este caso no es tanto una revolución personal como familiar. 

El Cacahuete mayor acogió a su hermanito sin ningún atisbo de celos, más bien todo lo contrario. Le quiere y le cuida como el que más. No le gusta hacer planes sin él, me riñe si no le atiendo a la milésima de segundo de empezar a llorar y desde el minuto uno siempre se ha preocupado de dejarle uno de sus coches (su mayor tesoro) a su lado en la cuna/cochecito/manta de actividades... para que lo tenga él. Así que por este lado me considero una afortunada no teniendo que lidiar con los temidos celos del mayor. Pero teniendo en cuenta que el padre de las criaturas trabaja más que full time, que yo por ahora trabajo en casa, exprimiendo bien las pocas horas en que el bebé está con su cuidadora, y que la familia la tenemos muy lejos, el caos doméstico está asegurado. El polvo se acumula irremediablemente, las lavadoras nunca se acaban, los pequeños arreglos y chapuzas se van sumando a una lista interminable, y nuestro día a día se convierte en una carrera contrarreloj para lograr terminar la jornada con los niños dormidos a una hora decente y algo medianamente sano que meter en el tupper del día siguiente.



Todas las semanas te dices que esa semana es muy mala por tal y por cual, que el próximo finde conseguirás ponerte al día de muchas cosas y organizar a la perfección la siguiente, pero en el fondo sabes que es mentira, que estás metida en un bucle infinito y no entiendes qué porras hacías con todo el tiempo que tenías antes de ponerte a procrear como una insensata.

Por favor, padres y madres del mundo, decidme que os pasa algo parecido o, en caso contrario, ¡contadme cuál es el truco para llegar a todo!

En fin ¿sabéis lo mejor? Que a pesar de todo, la maternidad me encanta, no he hecho en toda mi vida nada tan gratificante, tan bonito ni tan divertido. ¡Y la bimaternidad mola por 2!




4 may 2016

Más de un año

Hace algo más de un año que no paso por aquí.



Primero fue por falta de tiempo; un trabajo con horarios comerciales que me llevaron a reservar todo mi tiempo libre para la familia. Más tarde, fue la falta de motivación; un embarazo que comenzó mal y continuó peor. Estuve prácticamente 7 meses pasando del reposo absoluto al relativo y vuelta a empezar. Por supuesto, con una baja de esta magnitud vino la finalización de mi contrato, pero eso es otra historia.



Aunque en los últimos meses el peligro de aborto desapareció en gran medida y mis ganas de nuevos proyectos volvieron, me encontraba siempre con un obstáculo, muy tonto, pero que me bloqueaba a la hora de retomar el blog: no encontraba una buena excusa para volver, como si nada, después de tanto tiempo.

Ahora me encuentro recién salida de cuentas, con un bombo de proporciones absurdas, con dolores en los lugares más insospechados, con ratos de energía para comerme el mundo (y hacer limpieza general en toda la casa, también llamado síndrome del nido) y otros ratos con ataques de agotamiento y narcolepsia repentina. En mitad de este festival hormonal y en vista de que el pequeño cacahuete 2 no tiene intención de salir a conocer mundo por ahora, pues he dicho, hala, retomo el blog, porque sí y punto.



No sé la frecuencia con la que actualizaré, pero de vez en cuando me tendréis por aquí con mis historias. ¡Espero veros a todos!


25 feb 2015

Primeras palabras

¿Cuándo empieza a hablar un niño? La pregunta más apropiada sería: ¿cuándo empiezas a entender a un niño? Porque el cacahuete habla por los codos, no hay quien le calle, pero en su dialecto propio. Así que, cuando consigues identificar una palabra en castellano, te da un subidón enorme. Y el cacahuete, al ver el efecto producido, convierte esa palabra en cantinela continua durante al menos una semana. 


Su primera palabra más o menos clara -aparte del mamá, papá y aba- fue rondando el año, creo, y de primeras pensé que tenía el hijo más listo del mundo.

Luego comprobé que era un niño bastante normal.

Esto es todo por hoy. Por cierto, la viñeta la preparé hace tiempo, por eso salgo con mi melena larga (DEP) y no con mi nuevo corte molón ;)

¡Hasta pronto!




24 dic 2014

¡Feliz Navidad!

Segundo post del día, pero esta vez publico sólo para haceros llegar mis mejores deseos para estas fiestas. Y lo hago con este vídeo que hicimos con la cámara del móvil y un poco sobre la marcha, la verdad, pero con mucho cariño ;)

¡ F E L I Z  N A V I D A D !






20 nov 2014

Primer Cumpleaños del Cacahuete, el making of

Muchos me habéis preguntado cuándo llegaría el post de hoy. Ya sé que prometí enseñaros el resultado de la fiesta de primer cumpleaños del cacahuete y de eso hace ya dos meses, pero últimamente tengo la cabeza en mil sitios y el blog lo he dejado un poco de lado. Ahora que ya tengo un poco de orden otra vez en mis rutinas, me propongo firmemente volver a daros la brasa con más frecuencia.


La fiesta fue genial, básicamente porque el pequeñajo lo pasó pipa, que era de lo que se trataba. Sobró comida para alimentar a un regimiento, hubo regalos genialosos y la compañía fue inmejorable. Cuando estás lejos de la familia este último punto se convierte en muy, muy, muy importante, mucho más de lo normal. ¡Gracias, chicos! ;)



Como ya os explicaba aquí, la temática de la fiesta era basicamente un picnic en el bosque para que pudieran venir sus amigos el Oso y la Liebre

Los colores protagonistas eran el verde y el rojo. Hice unos cuantos pompones de papel de seda verde para, con un poco de imaginación, tener unos frondosos árboles. Hice una guirnalda con cartulina verde y ocre para poner el "felicidades" y el nombre del cumpleañero con catulina roja sobre unos círculos de corcho que se venden como salvamanteles en varias tiendas de decoración lowcost.

Para vestir las mesas elegí unos manteles verde oscuro combinados con otros de color rojo con topos blancos que recordaban a la típica seta donde viven los pitufos y que no es muy apta para el consumo humano, je, je.



No podía faltar la cesta de picnic (un poco viejita y que uso normalmente para guardar mis ovillos de lana en el salón de casa) con toda la vajilla para los invitados y con un kit de etiquetas de pizarra y tizas para que cada uno pudiera personalizar su vaso y así tenerlo localizado siempre.


La comida era la tradicional de un cumpleaños de nuestra infancia, así que no podían faltar las medianoches variadas, patatas, gusanitos ¡y muchas chuches! y, en homenaje a nuestras meriendas ochenteras, unos bocatas de chocolate con leche. Éstos últimos me consta que causaron furor ;)


Por último le hice un diorama a mi cacahuete con los invitados de honor, el Oso y la Liebre. Por ahora no jugará con él, porque peligraría su integridad, pero servirá para decorar algún rincón de su cuarto. 

Lo hice con un cajón de madera que forré por dentro con papeles de scrap que tenía en casa. Con unas ramitas que cogí en los paseos con las perras simulé unos árbolitos y con cartulina y algunas flores, que uso como adornos también para scrap, le hice algo de vegetación baja. Le puse un sol brillante y unos pajaritos de colores y, por supuesto, un oso y una liebre (creo que es un conejito, pero da el pego ;D). 

Las reproducciones de los dos animales son de la marca Schleich y se venden en Imaginarium. Hay reproducciones de este tipo en casi cualquier tienda de juguetes pero la calidad y la perfección de las de la casa Schleich es tremenda. Mis favoritos, sin duda.


Pues esto es todo. ¡Prometo volver pronto por aquí!




19 sept 2014

El Oso y la Liebre. La Magia de la Navidad todos los Días del Año.

Mañana (bueno, ya es hoy) es el primer cumpleaños del cacahuete (¡Dios mio! ¿Ya?) y por supuesto le estoy preparando una fiesta muy especial. Él no va a ser muy consciente, pero a mí me hace ilusión. Para decidir la temática sólo tuve que pensar en algo que le gustara mucho, mucho, mucho, y que haya estado presente en nuestras vidas durante gran parte de este primer añito de vida. Para que lo entendáis bien os tengo que contar una historia.

Vacaciones de Navidad en casa de los abuelos.

El cacahuete tiene apenas 3 meses y tiene sus momentos de volverme loca… de alegría y también de desesperación. Llanto y más llanto. ¿Qué porras? ¡eso no es un llanto, es un berrido en toda regla! Tiemblan los cimientos de la casa y los míos propios y, cuando ya no se me ocurre en qué posición ponerle, ni qué cantarle, ni qué nada… cojo el móvil y abro el navegador.

Allí esperándome, quietecito, desde esa misma mañana en que lo había estado leyendo, me encuentro un post de Tea on the Moon. Habla de una campaña de marketing de unos grandes almacenes ingleses. Es un cuento de Navidad hecho con una animación tradicional sobre un oso y una liebre.

Le doy al play. Se hace la magia.

El cacahuete para en seco sus lloros y se queda embobado mirando el vídeo. No pierde ripio ni quita la vista en ningún momento. Os recuerdo que en ese momento tiene menos de 3 meses y apenas es capaz de mantener la atención en nada apenas unos segundos.

Como comprenderéis seguí recurriendo a este anuncio en muchas ocasiones y todavía lo hago, a veces para calmarle y otras simplemente porque sé que le gusta.

La pasión por este vídeo es tal, que da botes cuando se lo pongo (en alguna ocasión con tanto ímpetu que se ha caído para atrás y todo). Sólo con que le cantes la canción, que es una versión de Somewhere Only We Know de Keane por Lilly Allen, ya te mira encantado y se tranquiliza si esta nervioso. Este recurso es el único que no me ha fallado nunca. Eficacia del 100%. Tengo un acceso directo en la pantalla de inicio del móvil y el Oso y la Liebre se han convertido en un clásico en esta casa. Ahora el espíritu navideño nos acompaña todos los meses del año ;)



Es un cuento precioso y el making of merece la pena. Os lo recomiendo si no lo habéis visto.

Así que, como ya adivinaréis, la fiesta de su cumpleaños va a ser una fiesta en el bosque, un bosque ficticio por desgracia, y el Oso y la Liebre no podrán faltar. Ya os enseñaré cómo me estoy apañando, porque es una temática complicada y este año, por falta de tiempo, tengo que simplificar mucho.

Y sin más os dejo con el famoso vídeo, The Bear and the Hare.

9 jun 2014

Los Remedios De La Abuela Google

Era la cuarta noche -¡la cuarta!- en que, justo a las 4 de la madrugada, empezaba el show. Parecía una película de terror en la que únicamente faltaba un despertador con dígitos rojos enormes en la mesilla de noche: oyes una tos, abres el ojo, la misma hora de todas las noches. La tos no se para y empiezan los llantos…

La cuarta noche.

Desde una esquina del pasillo, Zelda miraba con ojos resignados el ir y venir del padre del cacahuete con el susodicho en brazos. Cuando el pequeño estaba incorporado conseguía dormir, pero en cuanto lo tumbábamos… ¡ay! Empezaba aquella tos otra vez y, como consecuencia, los llantos cacahuetiles. En esas estábamos, al borde de la desesperación, cuando decidí coger el móvil y buscar “bebé tos nocturna”.

Llevábamos varios días con lavados, aerosoles, humidificadores, agüita por aquí, agüita por allá… y por el día, fenomenal, pero la noche era imposible.

“bebé tos nocturna”

¿Cebolla? ¿En serio? Una y otra vez, Google me mostraba esa palabra. Foros y foros donde la gente aseguraba que cortar una cebolla y dejarla emanando vapores en el dormitorio funcionaba. Yo soy escéptica con esas cosas y además… ¿mi casa oliendo a cebolla? ¿En serio?

Miré a mi pequeño cacahuete, cansado, agotado, con lo ojitos llorosos y esa tos que le hacía poner una mueca de dolor que me partía el alma, y decidí que “por probar…” y que oler a cebolla no era tan grave en el fondo.

El resto de la semana sé de un niño que seguramente fue a la guarde con un aroma algo peculiar, pero que durmió del tirón sin ni una sola tos. De verdad, pero de la buena. Ni una sola tos.

Benditos remedios de la abuela y bendita tecnología que me los enseña ;)


Si queréis probar, el truco consiste simplemente en cortar la cebolla en varios trozos, añadir un chorrito de agua y azúcar para que sude más, y ya está. A partir de ahora, en nuestra casa no faltará el suero, el antipirético de turno ¡y la cebolla!

Si conocéis más remedios de éstos, por favor, compartidlos, que yo ya soy creyente absoluta. ¡Gracias!
3 jun 2014

#LAPARTY



¡Y llegó el día! ¡Por fin recibí mi diploma de Malamadre de la primera promoción del Club de las Malasmadres!



Vale, no fue exactamente así, pero bueno... ;D
La de la izquierda es Laura Baena monigotizada y es la culpable de todo esto. El Club nació de su blog, La Niña Sin Nombre, y su sección Diario de Mala Madre. Y viene a ser un lugar de encuentro para mujeres que, entre otras cosas, son madres, y que buscan desmitificar la maternidad y verle el lado gracioso a todas las meteduras de pata que se cometen. Además, también reivindican el hecho de querer seguir destacando en la vida profesional y seguir teniendo vida social. Y si eso, a ojos de alguien, es ser mala madre, pues lo somos ¿y qué?
La de la derecha soy yo, también monigotizada que, ni corta ni perezosa y sin conocer a nadie previamente, me fui a la primera fiesta de Malasmadres: #LaParty.

Allí pude "desvirtualizar" a mucha gente a la que admiro y pude conocer mujeres estupendas y muy divertidas que, por un dia, dejaron sin ningún sentimiento de culpabilidad a sus buenoshijos con sus buenospadres viendo la final de la champions. Y me gustó mucho malamadrear con ellas ¡lo pasé pipa!



Gracias a Clara por esta foto ;)

La noche estuvo llena de sorpresas y millones de detalles increibles, pero si tengo que elegir, me quedo con Lavand y sus pañuelos, los tocados de LuciaBe para "fotocolear" con glamour y la mesa dulce de TheGood Food Company ¡qué bueno todo! y por supuesto con la localización: ¡la terraza del Hotel Emperador en plena Gran Via madrileña!

Si queréis leer la crónica oficial y ver unas fotos chulísimas pinchad aquí.
Yo, por mi parte, termino agradeciendo (de verdad, de estos agradecimientos que se hacen desde la patata) a Laura el haberse metido en este embolao, el tratarnos a todas como si fuéramos las únicas (y qué memoria tienes, maja, nos tienes a todas controladas ;)) y que nos de la oportunidad de reirnos de nuestras batallitas diarias con más mujeres como nosotras.



También quiero dar infinitas gracias al buenpadre que es el que hace posible que la menda pueda equivocarse sin que sea dramático y me ayuda a arreglarlo ;) ¡Y también que me vaya de Party, claro!



¡YO ESTUVE EN #LAPARTY!


5 may 2014

Primeras Veces

Cuando uno supera la treintena parece que las novedades de tu día a día se acaban reduciendo a la apertura de un bar en el barrio (si vives en un barrio nuevo es todo un acontecimiento) o al último bolso “megachupi” que te has comprado. Quedan lejos ya los años de la infancia en los que todo son descubrimientos. O los de la adolescencia, con las primeras experiencias como adulto en potencia. Ya llovió desde el día en que estrenaste piso de alquiler, el primer sueldo, las primeras facturas. Ni te acuerdas ya del primer ligue, del primer viaje en avión, el primer concierto al que fuiste… Te encuentras en una fase de calma chicha sin novedades en el frente, cuando de repente vas y tienes un hijo.

Es entonces cuando vuelves a la infancia, a ese sentimiento de torpeza, de miedo, ante la nueva situación, y al mismo tiempo de ilusión inmensa. Y las “primeras veces” vuelven a ti. El primer pañal, la primera fiebre, el primer mamá, la primera risa, el primer diente, el primer dia de guarde, la primera papilla, y cada momento con él es lo más importante que tienes, lo demás no importa nada.

Hay quien compara la sensación que tiene un padre al mirar a su bebé con la de un enamorado al mirar a su enamorada. Y creo que no les falta razón. Es tan enorme lo que se despierta dentro de tí que no lo sé explicar de otra manera menos azucarada, lo siento. 

Hace ya 7 meses y medio que mi cacahuete vino al mundo y no puedo estar más agradecida. Espero pasar con él todas sus primeras veces, las buenas y las malas y estar a la altura de las circunstancias.


15 mar 2014

El embarazo, ese trámite para tener un hijo

Tener al cacahuete es sin ninguna duda, y aunque suene a tópico, la experiencia más importante y más bonita de mi vida. Pero hoy no he venido a contar cosas bonitas, he venido a desmitificar, como lo oyen.

Para empezar muchas hablan del embarazo como una época feliz y maravillosa... nein! En mi caso el embarazo fue un mal trago que hay que pasar para conseguir algo que deseas mucho. No sólo sufres nauseas, ardores, dolores de espalda, de tobillos, de aaaalma, porque te duele hasta el alma... Es no poder ir en metro porque, si de por sí huele mal, imaginaos con un olfato hipermegadesarrollado (por cierto, por supuestísimo casi nadie te cede el asiento, eso debe de estar pasado de moda); es no poder dormir por la congestión, por la acidez, por la "redondez" de tu ser, por lo que sea, siempre hay algún motivo por el que no pegar ojo; es que se te seque la piel y te pique hasta volverte loca, es que te salga pelo dónde no habías imaginado jamás, es... un no parar, señores.

A esto hay que sumarle que de repente y porque sí, todo el mundo (y cuando digo todo el mundo es todo, da igual que no les conozcas de nada) se sienta con pleno derecho a ¡tocarte la tripa! Pero vamos a ver ¿te la toco yo? Aunque haya un bebé dentro eso de ahí sigue siendo MI tripa y sólo MÍA. Es que te pregunten "¿de cuánto estás?" y contestes lo que contestes te digan "¿Nada más? ¿Seguro que no vienen dos?"


"Pero qué bonito es sentirlo dentro"... Pues, hombre, es bonito, sí, pero si lo que tienes dentro es un bebé con aspiraciones de delantero centro pues prepárate. ¿Y si os digo que la primera vez que lo vi moverse en la tripa lo que me dio es un montón de grima...? Vale, lo mismo es que soy un poco rancia, pero creo que hay más gente perteneciente al grupo de las rancias que al grupo de las supermadres perfectas que se pasan el embarazo con una sonrisa de oreja a oreja tejiendo patucos junto a la chimenea. Lo que pasa es que nos han vendido tanto, por activa y por pasiva, la imagen idílica de la maternidad (seguro que los responsables de este cliché son hombres) que parece que si no la encarnas eres una mala madre.

Y hablando de malas madres… ¿conocéis el Club de Malas Madres? El Club donde las madres perfectas o que intentan serlo no tienen cabida. Porque, aunque sería genial, tener un hijo no te da superpoderes. Si antes me faltaban horas en el día ¡ahora me faltan días enteros! Y porque pretender tener la casa impecable, dar el 100% en el trabajo, tener siempre galletas recién hechas, la ropa planchada y al niño repeinao… ¡es imposible! Y porque si un día las pelusas se dedican a correr los 100 lisos en mi pasillo… ¡no pasa nada! Y si otro día se cena precocinado... tampoco hagamos un drama. Porque no se le pueden pedir peras al olmo ni milagros a la menda, por todo eso, yo pertenezco al Club de Malas Madres. Os recomiendo que le echeis un ojo, seais madres o padres o ninguno de los anteriores, porque tienen unos "tips" de lo más gracioso y con una estética de 10.

http://clubdemalasmadres.com/

Y volviendo al tema que nos ocupaba, que me desconcentro. ¿Que el embarazo tiene sus momentos bonitos de esos que te dejan la cara de boba para todo el día? Sí, y muchos, pero para el segundo retoño… que se embarace mi marido ;D
10 feb 2014

Sur le pont d'Avignon

No, no estoy aprendiendo francés, sigo sin tener ni papa (que este blog no lo lea mi profesora de francés del intituto, por favor).

El título de este post viene a cuento de un descurbrimiento que he hecho recientemente. La primera palabra de un bebé es todo un acontecimiento. Normalmente empiezan por "Mamá" y "Papá". Yo siempre he pensado que el cacahuete lo primero que diría sería "Fanta" o "Zelda", que son sus hermanas peludas y los nombres que más se oyen en casa (casi siempre seguidos de un ¡¡¡¡NOOOO!!!!). El caso es que el otro día nos sorprendió y entre balbuceos dijo claramente su primera palabra. Inmediatemente recorde lo primero que mi sobrina, la mayor, tuvo a bien decirnos al padre del cacahuete y a mi con apenas 6 meses. Mi sobrina nos miró muy seria y nos dijo:

Grenoble

Ante esto nos vimos obligados a dejar de hacer los gorgoritos y muecas estúpidas con las que estábamos deleitándola.

El caso es que el otro día estaba cambiando el pañal del cacahuete, operación que, desde que ha incorporado otros platos a su dieta además de la leche, resulta realmente heróica, y entre "auuuu" y "eoooo" nos soltó de forma clara y precisa:

Avignon

Y se quedó tan ancho.

De todo esto deduzco que en mi familia somos unos cutres y en lugar de encargar los bebés a Paris los encargamos a provincias. Qué le vamos a hacer.



19 ene 2014

Su cuarto

Me encanta la decoración. Nunca me he dedicado profesionalmente a nada que se le parezca, no, no, me acerco más al prototipo de maruji que compra El Mueble y hace tapetes de ganchillo, aunque cambiándolos por el catálogo de Ikea y los cuadros de scrapbooking.

Cuando supe que estaba embarazada, en seguida me puse a maquinar cómo iba a poner la habitación del cacahuete. Tenía claras dos cosas:
  1. Quería un papel pintado de ferm living (¡me rechiflan todos!).
  2. Los muebles serían blancos (una obsesión mía, qué se le va a hacer).

Decidí apuntarme a un taller de decoración de habitaciones infantiles impartido por Un Dos Trexa, de interiorismoonline, del que ya os hablaré en otro post. Y me recorrí todos mis blogs habituales y muchos más, buscando las entradas sobre cuartos infantiles. Después eliminé las opciones caras-carísimas y las poco prácticas. No nos engañemos señores, hay cosas que en foto quedan divinas, pero en el dia a dia pueden resultar una pesadilla de incomodez y de atrapapolvismo.

¿El resultado? Una habitación 100% práctica que, por lo menos a mí, me transmite mucha ternura y calorcete hogareño. Os enseño algunas cositas:

  • Cojines nube made in casa de mi suegra: una bendita ella, que con paciencia y una máquina de coser estupendísima evitó que yo hiciera dos churretes como una catedral. Ah, y con la colaboración del padre del cacahuete, ¡toma ya!



  • Estantes de Ikea customizados con el papel de pared.
  • Lámpara conejito que se encuentra en mil sitios pero que yo compré en el Mercado de Motores.
  • Móvil de elefantitos hecho con los papeles Candela de Mr. Wonderful. La idea la cogí de alguna foto de pinterest, pero no la he encontrado ahora.

  
  • Chichonera y edredón de estrellitas de Bel&Soph.


  • La guirnalda de luces que véis al fondo es totalmente blanca y la compré en Natura
Estas guirnaldas están ahora muy de moda y las hay muy chulas y de muchos colores. En La Case De Cousin Paul  puedes ir eligiendo tú la combinación de colores y el número de luces a tu antojo. Yo ya tengo un pedido en mente. Lástima que en España estén sólo en Barcelona, nos conformaremos con su tienda online

Espero que a mi cacahuetín le guste su cuarto tanto como a mí. Por ahora parece contento ;)
11 ene 2014

Mammaproof, o cómo salir de casa después de ser mamá

Obviamente cuando tienes un churumbel la vida te cambia un poco. Tus prioridades cambian, tus necesidades también. Pero mi maridito-joya y yo no hemos mutado de repente: la puerta del hospital no es como la de Lluvia de Estrellas, de la que sales convertido en... ¡padre idílico del año! No, no funciona así.

Hemos tenido que adaptarnos al cacahuete y él, poquito a poco, a nosotros. Ahora sólo falta adaptarnos al entorno para seguir siendo nosotros mismos again. Para eso lo primero es mentalizarse de que, aunque ahora sea más difícil, se pueden seguir haciendo casi las mismas cosas que antes.

El que piense que un bebé es poca cosa, que ocupa poco y que se puede llevar a cualquier parte está muy equivocado. Mi madre me dice "aprovecha ahora que es manejable"... ¡naranjas de la china! Un bebé, si no quieres romperte la espalda (todavía más), va en cochecito, que de "ito" no tiene nada; un bebé hace caca y en ocasiones con tanto ímpetu que rebosa hasta el cuello; un bebé llora con una capacidad pulmonar que ríete tú de la Caballé. De todo esto se deduce que necesitas ir a sitios amplios, con no demasiadas escaleras y dónde la gente sea mínimamente tolerante a los recitales del cacahuete. Así que hay que liarse la manta a la cabeza y salir de casa dispuesta a todo, a pesar de ir más cargada que un camión de mudanzas.



Por suerte, cada vez hay más sitios que se acuerdan de los que tenemos hijos y no queremos quedarnos en casa. Buscando cosillas por internet encontré una iniciativa, de la que ya había oído hablar antes de quedarme embarazada, y que había borrado de mi mente. Ahora me va a ser muy útil: Mammaproof.

Se trata de una iniciativa de puesta en común de lugares “family friendly”. No tienen por qué ser pensados ex professo para ir con críos, simplemente, por unas u otras razones, resultan cómodos para ir con ellos. Mammaproof edita una guía con estos sitios, #RutaMammaproof , y acaba de salir la de Madrid (por ahora creo que sólo tienen directorio de Barcelona y Madrid). ¡Y yo ya tengo la mía! Porque no pienso ir siempre de casa al parque y del parque a casa, no señor.



















Ya os diré qué tal me va de exploradora de sitios y planes chachis con el cacahuete ;)
2 ene 2014

Y un cacahuete nació

¿Por qué hay tantos blogs de mamás? Parece que los niños ahora en lugar de venir con un pan debajo del brazo vienen con un blog. Yo no sé por qué han surgido los demás, pero sé por qué surge éste.

Yo era una mujer trabajadora, con un trabajo bastante absorbente, que cuando llegaba a casa era recibida por dos perritas hiperactivamente amorosas y a veces, pocas, porque también trabaja mucho, por un maridito que es una joya. Un buen dia mi empresa decidió echarme a la calle y, al cabo de un mes, un predictor me decía con su intimidante pantalla digital

            "embarazada 1-2 semamas"

Así pasé de una vida de estrés, de plazos, horas extras, madrugones y noches malasañeras... a una rutina tranquila de ama de casa entre nauseas, tobillos hinchados  y dolores de espalda. Finalmente nació mi niño, un cacahuete peloncho de casi 4 kilos.



Con tanto cambio me surge la necesidad de contar cosas. Así, "contar cosas". Porque necesito contar las cosas que me pasan en mi nueva faceta (mis amigos podrían odiarme por cansina y a mi madre la tengo frita).Y porque el "ajoooo, cosita... ¿quién te quiere a tiiiii?" puede acabar volviéndome majara y también quiero hablar de otras cosas que no sean maxicosis y sacaleches.

Este blog va a ser ecléctico y caótico como su dueña. Me gustan muchas cosas y hablaré de las que vayan surgiendo sin orden ni concierto. Sí queréis pasar por aquí ¡seréis bien recibidos!