Resulta que el cacahuete, gracias a todos los santos del cielo (y a la herencia, para qué nos vamos a engañar), me ha salido de muy buen comer. Tanto es así, que como le dé el hambre y estemos fuera de casa... que Dios nos pille confesados (hoy os repaso el santoral completo). Por si acaso siempre suelo llevar a mano un yogur, un zumo o algunas galletas, pero sin duda lo que mas le gusta en el mundo son unos minipotitos de queso y frutas que están de vicio. Sí, los he probado y son la caña. La pega es que son
tarros de cristal y como yo tengo un diógenes de libro, pues en seguida me puse a pensar que hacer con ellos.
Os cuento algunas
ideas por si os inspiran y que además podéis llevar a cabo con
tarros más grandes, que de esos hay en todas las casas.
Un poco de pintura clarita, una cinta o lazo y ya tenemos una
vela para dar ambiente en la cena ;) No se vosotros, pero yo soy una fanática de las velas, nunca tengo suficientes.
O una reproducción de vuestro animal favorito (que podéis comprar en cualquier juguetería), pegamento de contacto y un poco de chalk paint y conseguís un
frasco original y muy mono. Puede ser tanto para una niña como para una no-tan-niña, ¡que a mí me chiflan!
También se pueden hacer pequeños
dioramas con un poco de imaginación. Yo tenía un papel muy bonito de casitas y otro con arboles y lo vi claro. Pintas la tapa de un color que combine... et voilà!
Una opción muy sencilla y útil es decorar el
tarro con washi tape y algún cordel o cinta y usarlo de
almacenaje de cosas pequeñas: clips, botones, o lápices si es un tarro más grande.
Y ya que estamos en fechas navideñas no podía faltar la típica
bola de nieve. Para ello elegís el motivo que queráis, en mi caso un gnomo. Lo pegáis con pegamento de contacto. Es importante que el pegamento sea bueno. Llenáis el bote con suficiente agua y purpurina y si queréis con algo de glicerina líquida para espesar y que la purpurina no caiga tan rápido. Cerráis el tarro con silicona y decoráis la tapa.
No me digáis que no es simpático el gnomete, je, je.
Si se os ocurren más ideas, contadme ¡que tengo
tarros para rato!